Decisiones

Cierto empleado platicaba un día con su jefe, a quien consideraba una persona exitosa.

– Y dígame -le preguntó el empleado-, ¿cómo es que ha logrado su éxito?

– Lo resumo en dos palabras -contestó.

– ¿Y cuáles son esas palabras?

– Buenas decisiones.

No conforme con la respuesta, el empleado preguntó de nuevo.

– ¿Y cómo logra tomar las decisiones correctas?

– Lo resumo en una palabra: experiencia.

– ¿Y cómo ha conseguido su experiencia?

– Lo resumo en dos palabras -respondió.

– ¿Y cuáles son esas dos palabras?

– Malas decisiones.

Si queremos tomar alguna ventaja de nuestros errores, entonces tenemos que cometer algunos. Y con el paso del tiempo, mientras cometamos errores distintos cada ocasión, entonces estaremos aprendiendo y creciendo.

¿Te has sentido mal últimamente por algún error que hayas cometido? Entonces analiza qué fue lo que hiciste mal, asegúrate de no volverlo hacer, perdónate a ti mismo, y sigue adelante.

¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decisión, ya que tienes miedo de cometer algún error? Bueno… pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender, porque la única manera de aprender a tomar buenas decisiones es tomando algunas malas decisiones.

Así que, no lo pienses más, atrévete a tomar malas decisiones, hazlo con todo el valor que tengas. A fin de cuentas, esas malas decisiones te convertirán en una persona más sabia. Y si tomas la suficiente cantidad de malas decisiones y aprendes de ellas, llegará el día en que no podrás tomar más malas decisiones y serás lo mejor que puedes ser.

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