El cielo no es l�mite
Thomas Carlyle, el ensayista ingl�s, meditaba: “Cuando dirijo mis ojos a las estrellas, las veo contemplarme con l�stima desde la serenidad y el silencio del espacio, como ojos que brillan con l�grimas sobre la peque�ez del hombre. Miles de generaciones, todas tan ruidosas como la nuestra, han sido devoradas por el tiempo, y no queda ya memoria de ellas.”
Muy bien expresado, Thomas, hermosamente expresado, aunque no en forma muy adecuada; m�s bien una verdad a medias a la cual podr�amos agregar:
Compadecemos a las estrellas porque su fuego las destruye; mientras que el fuego del Divino Amor y del deseo arde para toda la eternidad en los corazones de los hombres.
Compadecemos a las estrellas, destinadas a la lucha, mientras que nosotros, como hijos e hijas de Dios, estamos destinados a la nobleza de Dios y a la eternidad.
S�, estrellas de Dios, con todo, no os despreciamos.
En un día como hoy también se exprimió...- Cuida a tu pareja - 2007
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