El cielo no es límite
Thomas Carlyle, el ensayista inglés, meditaba: “Cuando dirijo mis ojos a las estrellas, las veo contemplarme con lástima desde la serenidad y el silencio del espacio, como ojos que brillan con lágrimas sobre la pequeñez del hombre. Miles de generaciones, todas tan ruidosas como la nuestra, han sido devoradas por el tiempo, y no queda ya memoria de ellas.”
Muy bien expresado, Thomas, hermosamente expresado, aunque no en forma muy adecuada; más bien una verdad a medias a la cual podráamos agregar:
Compadecemos a las estrellas porque su fuego las destruye; mientras que el fuego del Divino Amor y del deseo arde para toda la eternidad en los corazones de los hombres.
Compadecemos a las estrellas, destinadas a la lucha, mientras que nosotros, como hijos e hijas de Dios, estamos destinados a la nobleza de Dios y a la eternidad.
Sí, estrellas de Dios, con todo, no os despreciamos.
En un día como hoy también se exprimió...- Las olas de Hawaii - 2012
- Animales cariñosos: Castores - 2012
- Cada cabeza es un mundo: My Little Planet - 2012
- Creatividad - I Gotta Feeling - 2012
- Podcast: Las 6 de la mañana, episodio 544 - 2012
Limonada anterior « No se rompió la fila
Limonada siguiente » Instinto de manada








Limonada anterior « No se rompió la fila
Limonada siguiente » Instinto de manada