Ojos abiertos

Yashoda es la madre de Krishna, la encarnación de dios más popular, querida y venerada en la India. Ella lo cuidó mientras era niño, adolescente, joven, con todo el cariño de madre y de creyente. Creció Krishna y le llegó el momento de dejar su casa, su pueblo y a su madre para predicar, ayudar … Leer más

El milano que quiso relinchar

Tuvo antiguamente el milano otra voz, una voz penetrante. Pero oyó un día a un caballo relinchar admirablemente, y lo quiso imitar. Pero a pesar de todos sus intentos, no logró adoptar exactamente la voz del caballo y perdió además su propia voz. Así, quedó sin la voz del caballo y sin su voz antigua. … Leer más

La marea sube…

En su lecho de muerte, Catherine Booth, fundadora junto con su esposo del Ejército de Salvación, dijo tranquilamente: «La marea sube, pero no me hundo». Lo sorprendente es que eso es lo que había afirmado toda la vida. Otras inundaciones habían convergido en torno a su alma, pero nunca se hundió. El Señor la mantuvo … Leer más

Temor globalizado

Desde hace unos años los medios políticos e informativos se han confabulado para meter miedo al ciudadano de a pie: desde las vacas locas a la gripe aviar pasando por el virus Ébola, se han sucedido innumerables profecías catastrofistas que anudaban un futuro siniestro para el hombre. Los «sin esperanza» nos quieren contagiar su pesimismo … Leer más

¿Verdaderamente resucitó Jesucristo?

Entre uno de los rasgos característicos de la figura de Jesucristo, que contrasta tremendamente con su condición divina, fue la humillación extrema que sufrió en la hora de su muerte. Una paradoja absoluta. El que ha manifestado ser el propio Hijo de Dios, aquel que reunía a las multitudes y arrastraba tras sí a los discípulos, muere solo, abandonado e incluso negado y traicionado por los suyos.

También este rasgo es único: es el único Dios humillado de la historia. Además, va a la muerte como al núcleo principal de su misión. Y el Evangelio ve en la cruz el lugar en que resplandece la gloria del amor divino.

Los evangelios narran, por otra parte, las dificultades que experimentó, incluso con sus propios discípulos, para lograr que sus contemporáneos aceptaran la idea de un mesianismo espiritual cuya realización pasaría, no por un triunfo político, sino por un abismo de sufrimiento, como preludio al surgir de un mundo nuevo, el de la Resurrección.

Y la descripción de la figura de Cristo en los evangelios concluye con otro rasgo singular: el testimonio de su resurrección de entre los muertos. No hay ningún otro hombre del que se haya afirmado seriamente algo semejante.

La muerte de Jesucristo y la causa de su condena, son dos hechos materialmente inscritos en la historia, y que, como después veremos, nadie ya se atreve a negar: Jesucristo fue históricamente crucificado bajo Poncio Pilato a causa de su reivindicación divina.

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