¡Ámense!
La anécdota la recoge San Jerónimo en sus Comentarios sobre la Epístola a los Gálatas. El bienaventurado san Juan Evangelista, al final de sus días, cuando moraba en Éfeso, apenas podía ir a la Iglesia sino en brazos de sus discípulos, y no podía decir muchas palabras seguidas en voz alta; no solía hacer otra … Leer más