La cerca

En enero pasado reparamos la cerca del potrero (la tierra descansa en el invierno, pero nosotros no). Sobró un rollo de alambre de púas, y lo dejamos en el granero, fijo con una estaca a la pared.

Cuando llegó la primavera, una pareja de chileros hizo su nido en el interior de aquel rollo de alambre. No detuvo a las grises avecillas la dureza y frialdad del metal, no las asustó lo feroz y erizado de las púas… con briznas de hierba seca y con plumitas formaron ahí su propio mundo, tibio y suave, y en él perpetuaron su pequeña vida.

Yo encuentro una lección en ese cuadro que bien pudo haber sido una acuarela de Andrew Wyeth: «Aún en las adversidades puede la vida continuar; aún en medio de los más grandes sufrimientos puede florecer el milagro del amor».

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