La honradez

Cierto portero encontró un día una billetera en una cabina telefónica. Abriéndola, vio el nombre del dueño y la devolvió inmediatamente sin apercibirse que en su interior había más de mil dólares. Cuando se dio cuenta de esto, dijo: “No me importaría si hubieran cien mil dólares, no me hubiera quedado con ellos.”

Un incidente parecido tuvo lugar en otra ciudad, cuando cierta persona encontró una bolsa en el suelo de un taxi. Mirando en su interior, vio mucho dinero, así que inmediatamente lo entregó a la policía. Había más de dos mil dólares en dinero, cheques de viajero y joyas. La cartera pertenecía a la esposa del señor Edward Cole, presidente retirado de la “General Motors”.

Aunque aquellos dos hombres recibieron buenas recompensas, éste no fue el motivo de su acción. Los dos confesaron ser cristianos y simplemente, obraron honradamente.

La honradez debería ser la segunda naturaleza del creyente.

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