La lagartija en el pozo

En cierta ocasión, dos hombres se encontraban dándole mantenimiento a un pozo en las afueras del pueblo. Uno de ellos tenía que meterse para sacar las cubetas de lodo y basura, con la finalidad de que del pozo vertiera agua limpia.

De pronto, aquel hombre que trabajaba con esmero dentro del pozo, dijo sorprendido que en las hendiduras del pozo se encontraba una lagartija, y no sabía como había llegado hasta ese lugar. El compañero le dijo: «Sáquela de allí para que no esté sufriendo, quizás no pueda salir de ese lugar.»

El hombre intentó sacar a tierra firme a aquella lagartija, pero la lagartija ponía resistencia, de manera que no permitía que le ayudaran, hasta que por fin se rindió y fue liberada. Ya estando afuera no sabía para donde ir, porque corría para un lado y para otro, gozando de su libertad.

Jesús dijo: «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» (Juan 8:32)

Esta lagartija nos ilustra la condición pecaminosa del hombre que se encuentra hundido en el pozo del pecado.

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