Todo lo que Dios creó es para nuestro placer y nuestro bien

Dios determinó que todas las necesidades de la vida fueran muy agradables: respirar, comer, dormir, hacer ejercicio y hacer el amor. «Tú creaste todas las cosas, y porque te place existen y fueron creadas.» (Ap.4:11) Dios nos creó para disfrutar de todo ello. Creó esos mismos nervios que perciben sensaciones agradables y los sentidos que captan los placeres. Nos dotó para que pudiéramos ver cosas agradables a los ojos, para gustar de alimentos deliciosos, para escuchar música hermosa, para disfrutar de sensaciones agradables al tacto y poder aspirar la delicada fragancia de las flores.

El placer fue creado por Dios para nuestro bien. Pero a algunas personas les han inculcado que todo placer es pecaminoso y perverso y que no deberían ser felices, que no es bueno sentir placer. Sin embargo, la Biblia solamente condena el placer cuando se lo pone por encima de la piedad, el Señor y la obediencia a Su Palabra.

Recuerda que la mayor felicidad no se encuentra en la búsqueda personal de placer y satisfacción, sino en hallar a Dios y entregar Su vida a los demás dándoles felicidad. No dejes nunca de poner a Dios en primer lugar, y podrás disfrutar de todo esto y del Cielo también.

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