Nacidos para conquistar

El 29 de mayo de 1953 es señalado en la historia como la fecha en la que la cima del monte Everest fue conquistada por seres humanos.

George Mallory y Andrew Irvine fueron dos hombres que muchas veces intentaron escalar esta montaña, fracasando en el intento y muriendo en la expedición del 24 de Junio de 1924. Años después de esa expedición otros hombres intentaron conquistar esta montaña.

Al realizar nuevamente este intento, en esta expedición murieron otras personas. En una rueda de prensa después de este fracaso, un periodista le preguntó a uno de los alpinistas si se sentía derrotado. Tras de él había una imagen del Everest. Este alpinista, en lugar de responder la pregunta, miró hacia la imagen y le dijo: «Everest, aún no conoces la conquista, pero cada día te conocemos más a ti y por esa razón vamos a conquistarte. »

El placer de conquistar la cúpula de una montaña no tiene explicación alguna, creo que es un deseo inherente al ser humano.

Esto me dice que la conquista está ligada a la naturaleza humana, y por lo tanto la lucha para lograrla también. Dios nos dotó de todos los elementos necesarios para ser conquistadores; posiblemente no necesitemos de aventuras en los montes más escarpados, ni las selvas más amazónicas o los ríos más caudalosos, talvez nuestra conquista tenga que ver con formar una familia sólida, finalizar nuestros estudios con excelencia o servir a los demás.

Posiblemente estés luchando contra un cáncer u otra enfermedad menos traidora. Sólo recuerda: el mayor conquistador de todos los siglos espera que clames a Él y para darte la victoria. Dios nunca ha perdido, ni perderá una batalla. Dios no engendra hijos derrotados.

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