La Roca

Después de un naufragio en una terrible tempestad, un marino pudo llegar a una pequeña roca y escalarla, y allí permaneció durante muchas horas.

Cuando al fin pudo ser rescatado, un amigo suyo le preguntó:

– ¿No temblabas de espanto por estar tantas horas en tan precaria situación, amigo mío?

– Sí -contestó el náufrago-, la verdad es que temblaba mucho; pero… ¡la roca no! Y esto fue lo que me salvó.

Muchas personas hoy en día tiemblan de miedo, ante los problemas de la vida. Los cuales les hacen sentir en un callejón sin salida. Tiembla el hijo que sabe que sus padres se divorciaran, tiembla el esposo al saber que su esposa ya le perdió la confianza, tiembla el padre al darse cuenta que su hijo anda en malos pasos, tiembla la mujer ante el cáncer terminal que el médico le detectó y tiembla la humanidad ante la realidad de la muerte física. Todos en un momento hemos temblado de miedo ante una situación desfavorable.

La clave es que, aunque tiembles, mantengas tu Fe. ¡Estás sobre la Roca!

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