Un verdadero Hombre

Cuando Dios quiere hacer un verdadero hombre o mujer de Dios, Él lo coloca en medio de alguna gran tormenta; es decir, la tempestad es en donde Dios nos equipa para Su servicio.

Cuando Dios desea un roble, Él lo planta en un lugar donde es castigado por tempestades, tormentas y lluvia intensa que caen sobre él; y es en medio de esta gran batalla, con todos estos elementos en su contra, en donde el roble gana su fortaleza para convertirse en el rey del bosque.

La historia del género humano siempre es brusca y tempestuosa. Ningún hombre se ha formado por completo hasta que no se ha sumergido en el fondo de la tormenta y ha hallado el cumplimiento sublime de la oración: «Oh Dios, tómame, quebrántame y hazme firme en la fe que Tu voluntad sea en mí. Amen.»

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