¿Por qué?

Una persona que visitaba una escuela para sordos escribió en la pizarra unas preguntas para los alumnos. Entre ellas escribió la siguiente: «¿Por qué será que Dios me ha hecho a mi capaz de oír y hablar y los ha hecho sordos a Ustedes?»

Esta terrible pregunta afectó a los alumnos como si les hubieran dado una cruel bofetada en el rostro. Se quedaron paralizados, considerando las horrendas palabras «¿Por qué?»

Pero luego se puso en pie una niñita.

Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas, se encaminó directamente hacia la pizarra. Tomando la tiza, escribió con mano firme: «Sí, Padre, porque así te agradó. (Mateo 11:26)»

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