Cómo llegar a buen destino

La Biblia nos enseña una y otra vez que Dios es un Dios de lo imposible. Las imposibilidades son aquellas circunstancias en las cuales nosotros por nuestra propia fuerza o inteligencia no podemos atravesarlas victoriosamente.

Existen cristianos que a pesar de tener a Cristo en el corazón viven con el pensamiento de que ellos son los que deben tomar la delantera en todas las cosas de la vida. Por cierto el resultado final, aunque todo nos salga bien, será evadir la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Al recibir a Cristo como nuestro Salvador y llegar a ser hijos de Dios podemos, por el poder del Espíritu Santo y la guía de la Sagradas Escrituras, hacer la preciosa voluntad de Dios.

No hacerlo significa torcer el camino diseñado por Dios. Hemos sido diseñados no para tomar atajos sino para transitar en el camino correcto del Señor.

La clave es permitirle al Señor no sólo ser el residente sino también el Presidente de nuestras vidas. Cuando eso suceda, experimentaremos el Señorío de Cristo y Él comenzará a enderezar todo lo que hemos torcido por nuestra desobediencia.

Dejar al Señor que ocupe el primer lugar en nuestras vidas es una garantía de que vamos a llegar a buen destino.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.