El niño en la tienda

En una ocasión, se encontraba un niño pequeño en una tienda frente a un gran aparador lleno de dulces de diferentes tamaños, formas, colores y sabores. Este niño ya tenía mucho tiempo observando los dulces sin haber tomado una decisión de cual comprar, y en eso el dueño de la tienda se dirigió al niño diciéndole:

– Vamos, rápido, decide qué dulce quieres porque ya es tarde.

El niño contestó:

– Espéreme otro poco por favor, tengo que fijarme bien porque solo tengo una moneda y con ésta moneda quiero comprar el dulce que más que convenga, no quiero uno amargo, ni uno que al principio sea dulce y después me deje mal sabor de boca, ni que este muy duro, sino que quiero uno que sea dulce, aunque sea difícil de comer, pero que me deje un buen sabor de boca.

El niño somos nosotros, la moneda es nuestra vida y el dulce que podemos comprar con nuestra moneda (nuestra vida) es el camino o estilo de vida en el que queremos invertir.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.