Carta sin destino

Escuchando el silencio del atardecer, en la frialdad de mi soledad, buscando mariposas en el desierto, viendo volar las aves, me encuentro suspirando por ti.

Hoy como todos los días, he despertado con aires de grandeza, fortalecido por una esperanza de vida, trazando mi camino en una vereda de sueños, buscando el amor que nunca encuentro, pero con la añoranza de que algún día llegará.

Soñando en alcanzar las estrellas, soñando en contar cada gota del agua del mar, cruzando caminos sin fronteras, por tal de encontrarte y estar junto a ti.

La distancia no es un obstáculo, para amarte, los obstáculos son una prueba de vida, una prueba de amor.

Un simple adiós, día con día, es el fortalecimiento de mi alma, que ambiciona cada mañana para volverte a ver.

Esta carta tiene un destino, conquistar tu corazón y entregarte mi pasión. Por eso mi destino es tu amor y tu remitente mi vida.

No hay carta sin destino… ni palabras sin dirección, todo se dirige hacia alguien que quiero y que desee contestarla.

Mi corazón abierto, mi amor para ti, contesta si quieres y dale dirección a mi vida.

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Autor Luis Samayoa.

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