El Señor vino, viene y vendrá

En el Adviento celebramos el misterio de la venida del Señor en una actitud gozosa, de vigilancia, de espera y de acogida. Nuestra vida se presenta, con asombro siempre nuevo, ante el misterio entrañable de un Dios que se ha hecho hombre.

Con el Adviento se nos convoca a preparar la Navidad, es una convocatoria a crecer en la esperanza, a vivir la experiencia de la cercanía de Dios.

La palabra Adviento procede del latín, y significa venida: la venida inminente de algo o alguien que está al llegar y que, además, esperamos ardientemente.

Jesús ya ha venido, y su venida transformó la historia del hombre. Su presencia -Dios hecho hombre- nos anuncia que el amor del Dios se hace realidad plena para todo el que lo quiere vivir. Sólo se necesita cambiar el corazón. El corazón del hombre ha de estar dispuesto a amar, a guiarse de la bondad de Dios, viviendo con los débiles el rechazo de la opresión, el poder y la riqueza.

Preparémonos para recibir al Jesús que viene en esta Navidad a quedarse en nuestros corazones.

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