Dios invita al hombre al diálogo con Él

Aquí tenemos uno de los misterios más grandes: Dios, que se basta, que no necesita de nada y de nadie, sueña al hombre, lo crea y le da la dignidad de hijo suyo para desarrollar una vida familiar con él, en el tiempo y en la eternidad.

«Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas. Al mismo tiempo, por la gracia, está llamado a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y amor que nadie más puede dar en su lugar.» (Benedicto XVI, Mensaje para la jornada mundial de la paz, 1 de enero de 2007).

La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador. (GS 19,1)

Y le da la capacidad para ello: «Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas.» (cfr. Catecismo n 52)

P. Evaristo Sada LC

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