¡Me doy por vencido contigo!

Hace unos días estaba ayudando a mi hijita a hacer su tarea. Se trataba de números. Tenía que escribir el número y repetir hasta que se lo aprendiera. Ya teníamos mucho tiempo una y otra vez repitiendo un número que no se aprendía. Finalmente me desesperé, me levanté y me di por vencido. Simplemente fracasé como maestro. Así que cedí mi lugar a otra maestra con más paciencia y ánimo de seguir con tan ardua tarea.

Es muy fácil darnos por vencido con las personas, hartarnos de repetirle una y otra vez lo que debería hacer. Pero algo que me da mucho gusto y tranquilidad saber es que Dios no es así con nosotros. Él nunca se da por vencido. Él ofrece su perdón una y otra vez, está disponible cada día. Y aún cuando rechazamos su ofrecimiento o hacer cosas que son frustrantes y desagradables a Él, nunca se rinde, no se da por vencido contigo o conmigo. Nos vuelve a pedir cada día que le sigamos, hasta que finalmente accedemos.

Podemos dar Gracias porque su paciencia es más firme que nuestra testarudez, y porque tenemos maestros que han decidido seguir su ejemplo de paciencia y amor.

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