Verdadero Amor Humano

La Santidad, o el Amor de Dios, no puede separarse del verdadero Amor Humano. ¿Cómo puede aquel que no ama a su prójimo a quien ve, amar a Dios a quien no ve?

Esta es la razón por la cual las almas santas conocen y experimentan a fondo el verdadero significado del Amor.

El Amor hace que el mundo siga girando. Para que sea digno, el Amor debe crecer dentro de la Santidad, con objeto de que eche raíces efectivas, y dure eternamente. Por eso el Amor debe nacer de lo más profundo del alma y de sus facultades espirituales; porque los sentidos se cansan, hastían y necesitan con frecuencia cambiar de objetivos. El amor o el deseo, basados únicamente en las impresiones de los sentidos, no perduran. El «amor físico», se fija únicamente en las apariencias -el cabello del hombre, el cutis de la mujer- y desaparece cuando el cabello desaparece, decae cuando el cutis desmerece, cambia cuando las atracciones superficiales desaparecen.

Dios ordenó al hombre que amara «con todo su corazón, con toda su alma, con toda su fuerza y con toda su inteligencia». Solo un Amor semejante puede afectar toda una vida eternamente.

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