¡Dios mío, te agradezco de corazón!

Gracias, Señor, porque mi vida es una oportunidad de oportunidades.

Te doy mis más sentidas gracias porque puedo disponer de estar vivo.

Te agradezco el prodigioso funcionamiento de mi organismo.

Gracias, Señor, porque mi corazón anda bien, y responde a esta gracia Tuya, amando a mis semejantes y siendo solidario con ellos.

Gracias por darme un corazón normal que perdona a los que me ofenden.

Gracias porque aprendí a reconciliarme conmigo mismo, y así no sufro quebrantos ni alteraciones.

Gracias, Señor, porque mi corazón anda inquieto buscándote a Ti porque sabe que Tú eres su más grande tesoro.

Del libro «366 Maravillosas Motivaciones» , de Tiberio López Fernández

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