Oración inicial
Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte. Pedirte la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio. Y agradecerte con obras lo mucho que me amas: ¡Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?
Día 35
¿Puedo ayudarte en algo, Dios mío? En una obra del escritor brasileño Pedro Bloch, encuentro un diálogo con un niño que me deja literalmente conmovido.
– ¿Rezas a Dios? – pregunta Bloch.
– Sí, cada noche – contesta el niño.
– ¿Y qué le pides?
– Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.