Reflexiones de Cuaresma día 38

Oración inicial

Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte. Pedirte la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio. Y agradecerte con obras lo mucho que me amas: ¡Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?

Día 38

Desanimarse es una tontería. Escucha el consejo que da el barrendero a Momo: «Cuando barro, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga que crees que nunca podrás acabar. Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta.

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El valor de un Avemaría

En el libro «La puerta de la esperanza» cuenta José Luis Olaizola la conversación entre el famoso escritor Juan Antonio Vallejo-Nájera y el gran torero Luis Miguel Dominguín, el primero de ellos con un diagnóstico de cáncer. En un paseo a caballo el doctor Vallejo-Nájera se dirige así a su interlocutor: – Luis Miguel, reza … Leer más

Podcast: Las 6 de la mañana, episodio 184 – Especial de Semana Santa

Bienvenidos al centésimo octogésimo cuarto episodio de “Las  6 de la mañana” (especial de Semana Santa), un podcast que trae 6 canciones, para que iniciemos el día, de forma positiva y con ánimo. El listado para hoy es: Artista / Tema 01 – Ben Hur Introduccion 02 – Jesús y su Cruz 03 – Escuadron de … Leer más

Reflexiones de Cuaresma día 37

Oración inicial

Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte. Pedirte la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio. Y agradecerte con obras lo mucho que me amas: ¡Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?

Día 37

Gracia. Hace unos años dos amigos que estaban haciendo vela cerca de Bakio fueron llevados por una corriente mar adentro. Tan solo uno de ellos llevaba chaleco salvavidas y éste preguntó a su amigo: «¿Estás en gracia?». El otro reconoció que no, y el primero le dio su salvavidas porque él tenía a Jesús en el alma: Si se ahogaba iría al Cielo.

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