Cuaresma - Evangelio 22 mar 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 22-03-2008

Evangelio seg�n San Mateo 28,1-10.

Pasado el s�bado, al amanecer del primer d�a de la semana, Mar�a Magdalena y la otra Mar�a fueron a visitar el sepulcro.
De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Angel del Se�or baj� del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sent� sobre ella.
Su aspecto era como el de un rel�mpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve.
Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.
El Angel dijo a las mujeres: “No teman, yo s� que ustedes buscan a Jes�s, el Crucificado.
No est� aqu�, porque ha resucitado como lo hab�a dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba,
y vayan en seguida a decir a sus disc�pulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos, e ir� antes que ustedes a Galilea: all� lo ver�n’. Esto es lo que ten�a que decirles”.
Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegr�a, se alejaron r�pidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los disc�pulos.
De pronto, Jes�s sali� a su encuentro y las salud�, diciendo: “Al�grense”. Ellas se acercaron y, abraz�ndole los pies, se postraron delante de �l.
Y Jes�s les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y all� me ver�n”.

Cuaresma - Evangelio 21 mar 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 21-03-2008

Evangelio seg�n San Juan 18,1-40.19,1-42.

Despu�s de haber dicho esto, Jes�s fue con sus disc�pulos al otro lado del torrente Cedr�n. Hab�a en ese lugar una huerta y all� entr� con ellos.
Judas, el traidor, tambi�n conoc�a el lugar porque Jes�s y sus disc�pulos se reun�an all� con frecuencia.
Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, lleg� all� con faroles, antorchas y armas.
Jes�s, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelant� y les pregunt�: “�A qui�n buscan?”.
Le respondieron: “A Jes�s, el Nazareno”. El les dijo: “Soy yo”. Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos.
Cuando Jes�s les dijo: “Soy yo”, ellos retrocedieron y cayeron en tierra.
Les pregunt� nuevamente: “�A qui�n buscan?”. Le dijeron: “A Jes�s, el Nazareno”.
Jes�s repiti�: “Ya les dije que soy yo. Si es a m� a quien buscan, dejEn que estos se vayan”.
As� deb�a cumplirse la palabra que �l hab�a dicho: “No he perdido a ninguno de los que me confiaste”.
Entonces Sim�n Pedro, que llevaba una espada, la sac� e hiri� al servidor del Sumo Sacerdote, cort�ndole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.
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Cuaresma - Evangelio 20 mar 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 20-03-2008

Evangelio seg�n San Juan 13,1-15.

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jes�s que hab�a llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, �l, que hab�a amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am� hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya hab�a inspirado a Judas Iscariote, hijo de Sim�n, el prop�sito de entregarlo,
sabiendo Jes�s que el Padre hab�a puesto todo en sus manos y que �l hab�a venido de Dios y volv�a a Dios,
se levant� de la mesa, se sac� el manto y tomando una toalla se la at� a la cintura.
Luego ech� agua en un recipiente y empez� a lavar los pies a los disc�pulos y a sec�rselos con la toalla que ten�a en la cintura.
Cuando se acerc� a Sim�n Pedro, este le dijo: “�T�, Se�or, me vas a lavar los pies a m�?”.
Jes�s le respondi�: “No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero despu�s lo comprender�s”.
“No, le dijo Pedro, �t� jam�s me lavar�s los pies a m�!”. Jes�s le respondi�: “Si yo no te lavo, no podr�s compartir mi suerte”.
“Entonces, Se�or, le dijo Sim�n Pedro, �no s�lo los pies, sino tambi�n las manos y la cabeza!”.
Jes�s le dijo: “El que se ha ba�ado no necesita lavarse m�s que los pies, porque est� completamente limpio. Ustedes tambi�n est�n limpios, aunque no todos”.
El sab�a qui�n lo iba a entregar, y por eso hab�a dicho: “No todos ustedes est�n limpios”.
Despu�s de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvi� a la mesa y les dijo: “�comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Se�or; y tienen raz�n, porque lo soy.
Si yo, que soy el Se�or y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes tambi�n deben lavarse los pies unos a otros.
Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

Cuaresma - Evangelio 19 mar 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 19-03-2008

Evangelio seg�n San Mateo 26,14-25.

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: “�Cu�nto me dar�n si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasi�n favorable para entregarlo.
El primer d�a de los Acimos, los disc�pulos fueron a preguntar a Jes�s: “�D�nde quieres que te preparemos la comida pascual?”.
El respondi�: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y d�ganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis disc�pulos’”.
Ellos hicieron como Jes�s les hab�a ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras com�an, Jes�s les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregar�”.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “�Ser� yo, Se�or?”.
El respondi�: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como est� escrito de �l, pero �ay de aquel por quien el Hijo del hombre ser� entregado: m�s le valdr�a no haber nacido!”.
Judas, el que lo iba a entregar, le pregunt�: “�Ser� yo, Maestro?”. “T� lo has dicho”, le respondi� Jes�s.

Cuaresma - Evangelio 18 mar 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 18-03-2008

Evangelio seg�n San Juan 13,21-33.36-38.

Despu�s de decir esto, Jes�s se estremeci� y manifest� claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregar�”.
Los disc�pulos se miraban unos a otros, no sabiendo a qui�n se refer�a.
Uno de ellos -el disc�pulo al que Jes�s amaba- estaba reclinado muy cerca de Jes�s.
Sim�n Pedro le hizo una se�a y le dijo: “Preg�ntale a qui�n se refiere”.
El se reclin� sobre Jes�s y le pregunt�: “Se�or, �qui�n es?”.
Jes�s le respondi�: “Es aquel al que dar� el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Sim�n Iscariote.
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