Cuaresma - Evangelio 29 feb 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 29-02-2008

Evangelio seg�n San Marcos 12,28-34.

Un escriba que los oy� discutir, al ver que les hab�a respondido bien, se acerc� y le pregunt�: “�Cu�l es el primero de los mandamientos?”.

Jes�s respondi�: “El primero es: Escucha, Israel: el Se�or nuestro Dios es el �nico Se�or; y t� amar�s al Se�or, tu Dios, con todo tu coraz�n y con toda tu alma, con todo tu esp�ritu y con todas tus fuerzas.

El segundo es: Amar�s a tu pr�jimo como a t� mismo. No hay otro mandamiento m�s grande que estos“.

El escriba le dijo: “Muy bien, Maestro, tienes raz�n al decir que hay un solo Dios y no hay otro m�s que �l, y que amarlo con todo el coraz�n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al pr�jimo como a s� mismo, vale m�s que todos los holocaustos y todos los sacrificios“.

Jes�s, al ver que hab�a respondido tan acertadamente, le dijo: “T� no est�s lejos del Reino de Dios“. Y nadie se atrevi� a hacerle m�s preguntas.

Limonada # 58

Exprimido en: (Limonadas) por Pepe Barrascout Ortiz el 29-02-2008

Baila como si nadie te viera; ama como si nunca te hubieran herido. Canta como si nadie te oyera; vive como si el cielo se encontrara en la tierra.
Mark Twain
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Cuaresma - Evangelio 28 feb 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 28-02-2008

Evangelio seg�n San Lucas 11,14-23.

Jes�s estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas sali� el demonio, el mudo empez� a hablar. La muchedumbre qued� admirada, pero algunos de ellos dec�an: “Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Pr�ncipe de los demonios”.

Otros, para ponerlo a prueba, exig�an de �l un signo que viniera del cielo.

Jes�s, que conoc�a sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.

Si Satan�s lucha contra s� mismo, �c�mo podr� subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.

Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, �con qu� poder los expulsan los disc�pulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendr�n a ellos como jueces.

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones est�n seguras, pero si viene otro m�s fuerte que �l y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

El que no est� conmigo, est� contra m�; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuaresma - Evangelio 27 feb 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 27-02-2008

Evangelio seg�n San Mateo 5,17-19.

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Les aseguro que no desaparecer� ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el m�s peque�o de estos mandamientos, y ense�e a los otros a hacer lo mismo, ser� considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense�e, ser� considerado grande en el Reino de los Cielos.

Cuaresma - Evangelio 26 feb 08

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 26-02-2008

Evangelio seg�n San Mateo 18,21-35.

Entonces se adelant� Pedro y le dijo: “Se�or, �cu�ntas veces tendr� que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? �Hasta siete veces?”.

Jes�s le respondi�: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.

Comenzada la tarea, le presentaron a uno que deb�a diez mil talentos.

Como no pod�a pagar, el rey mand� que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que ten�a, para saldar la deuda.

El servidor se arroj� a sus pies, dici�ndole: “Se�or, dame un plazo y te pagar� todo”.

El rey se compadeci�, lo dej� ir y, adem�s, le perdon� la deuda.

Al salir, este servidor encontr� a uno de sus compa�eros que le deb�a cien denarios y, tom�ndolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘P�game lo que me debes’.

El otro se arroj� a sus pies y le suplic�: ‘Dame un plazo y te pagar� la deuda’.

Pero �l no quiso, sino que lo hizo poner en la c�rcel hasta que pagara lo que deb�a.

Los dem�s servidores, al ver lo que hab�a sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su se�or.

Este lo mand� llamar y le dijo: ‘�Miserable! Me suplicaste, y te perdon� la deuda.

�No deb�as tambi�n t� tener compasi�n de tu compa�ero, como yo me compadec� de t�?’.

E indignado, el rey lo entreg� en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que deb�a.

Lo mismo har� tambi�n mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de coraz�n a sus hermanos”.