Nuestra participación

Exprimido en (Limones) por Pepe Barrascout Ortiz el 20-07-2008

Durante un bombardeo contra Londres en la última guerra mundial, una bomba hizo blanco en un hospital, y el horror de la destrucción, el fuego y los gritos de los moribundos eran indescriptibles. Un sacerdote que pasaba por allí se detuvo para ayudar a un escuadrón de rescate que trataba frenéticamente de despejar los escombros con objeto de poder sacar a los heridos.

Uno de los miembros del grupo de rescate, agobiado por el horrible espectáculo se volvió hacia el sacerdote y le dijo sollozando:

“¿Por qué tu Dios no pone fin a esto?”

El sacerdote sin levantar la vista de su trabajo le respondió quedamente:

“¿Se lo has pedido a Él?”

El cobarde grande

Exprimido en (Limones) por Pepe Barrascout Ortiz el 19-07-2008

Una noche, durante una tormenta, una mamá estaba acostando a su hijito. Estaba a punto de apagar la luz cuando el niño le preguntó con voz temblorosa: “Mami, ¿te puedes quedar conmigo toda la noche?”. La madre le dio un abrazo cálido y tranquilizador y le dijo tiernamente: “No puedo, cariño. Tengo que ir a dormir al cuarto con papá.” Después de una breve pausa, el niño contestó: “¡El cobarde grande!”

Miremos por un momento más allá del humor de esa historia y pensemos en la reacción del niño. Su temerosa súplica era comprensible. Sin embargo, su mamá quería que él aprendiera a confiar en ella incluso cuando no estaba a su lado. Ella lo amaba, pero él no lo entendió, porque no podía ver más allá de sus propios temores.

Esa es la manera como respondemos muchas veces a Dios. Pedimos algo específico, pero Él parece decir: “No, no lo voy a hacer.” En vez de aceptarlo por fe, interpretamos mal su intención: vamos a aprender a vivir en medio de períodos de oscuridad, confiando en su Palabra y no en alguna señal especial. Igual que el apóstol Pablo, debemos darnos cuenta de que estamos seguros en la promesa de su provisión, sin exigir nada más (2 Corintios 12:9).

A medida que crezcamos en nuestra relación con Jesucristo aprenderemos que la mejor respuesta a algunas de nuestras oraciones es su generoso No.

En la vida y la muerte

Exprimido en (Limones) por Pepe Barrascout Ortiz el 18-07-2008

Una madre, de 32 años de edad, arrastró con ella a la muerte a su hijo de 6 años saltando desde la azotea de un hotel de cuarto piso. Fue un doble crimen: asesinato y suicidio.

Llevando al niño en brazos, se lanzo al patio del hotel ante los horrorizados ojos de uno de los empleados. El niño lloraba todavía débilmente cuando llegó la ambulancia. Dos horas más tarde murió por fractura en el cráneo y lesiones internas.

A menudo sucede que los que se sienten desdichados se dedican a infligir su desdicha a los demás. Llegan hasta a destruir a sus seres más allegados y queridos.

Si los que se sienten amargados llegan a tales extremos para derramar su amargura, ¿no podrían aquellos que tienen la bendición del Amor de Dios hacer aún más por transmitirla a los demás? Tú eres el único que puede compartir el Amor que Dios te ha dado.

Es tan fácil

Exprimido en (Limones) por Pepe Barrascout Ortiz el 17-07-2008

Una niña dedicó una noche más tiempo que de costumbre a sus oraciones. Al preguntarle su mamá el motivo, le respondió: “Estaba pidiendo que todos los malos se hagan buenos y que todos los buenos se hagan simpáticos.”.

Una de las peores ofensas a la religión proviene de unos cuantos de sus más fieles adictos quienes hacen todo bien, salvo una cosa: persisten en ser desagradables cuando sería tan fácil ser simpáticos, aún cuando no estén de acuerdo con los demás.

Si se dieran cuenta de que esa nota ligeramente amarga tiene un efecto tremendo y aleja a muchos de la religión, sin duda que inmediatamente tomarían una actitud más agradable. Es muy importante ser agradablemente firme cuando es necesario ser firme. Pero ser desagradable es un signo de debilidad.

Con frecuencia nos disgusta alguna persona, no por lo que es, sino por lo que nosotros somos.

Fórmula para conseguir la Paz

Exprimido en (Limones) por Pepe Barrascout Ortiz el 16-07-2008

El mundo estaría en mejores circunstancias si la gente tratara de ser mejor.

Y la gente sería mejor si dejara de tratar de estar en mejores circunstancias.

Pues cuando todos tratan de estar en mejores circunstancias, entonces nadie está en mejores circunstancias.

Pero cuando todos tratan de ser mejores, todos están en mejores circunstancias.

Todos serían ricos, si nadie tratara de ser más rico.

Y nadie sería pobre, si todos trataran de ser más pobres.

Y todos serían lo que deberían ser si todos trataran de ser lo que quisieran que fueran los demás.