Pagaba con su alegría
Hay una anécdota según la cual, yendo la Madre Teresa a hacer las escrituras de una de las fundaciones, preguntó al escribano, después de hechas, cuánto eran sus honorarios, a lo que éste le contestó con desparpajo: – Solamente un beso. Y la Santa se lo dio, natural y sonriente, al tiempo que exclamaba: – … Leer más