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Cuaresma - Evangelio 23 feb 08
Exprimido en (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 23-02-2008
Evangelio seg�n San Lucas 15,1-3.11-32.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes�s para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”.
Jes�s les dijo entonces esta par�bola:
Jes�s dijo tambi�n: “Un hombre ten�a dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les reparti� sus bienes.
Pocos d�as despu�s, el hijo menor recogi� todo lo que ten�a y se fue a un pa�s lejano, donde malgast� sus bienes en una vida licenciosa.
Ya hab�a gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel pa�s, y comenz� a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa regi�n, que lo envi� a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que com�an los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacit� y dijo: ‘�Cu�ntos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aqu� muri�ndome de hambre!
Ahora mismo ir� a la casa de mi padre y le dir�: Padre, pequ� contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, tr�tame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces parti� y volvi� a la casa de su padre. Cuando todav�a estaba lejos, su padre lo vio y se conmovi� profundamente; corri� a su encuentro, lo abraz� y lo bes�.
El joven le dijo: ‘Padre, pequ� contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan en seguida la mejor ropa y v�stanlo, p�nganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y m�tenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenz� la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oy� la m�sica y los coros que acompa�aban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le pregunt� que significaba eso. El le respondi�: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enoj� y no quiso entrar. Su padre sali� para rogarle que entrara, pero �l le respondi�: ‘Hace tantos a�os que te sirvo sin haber desobedecido jam�s ni una sola de tus �rdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. �Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, despu�s de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para �l el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo m�o, t� est�s siempre conmigo, y todo lo m�o es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegr�a, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.
