�Termin� la �poca Navide�a?

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 26-12-2007

Para el comercio, termin� la �poca Navide�a. Se acabaron las ofertas de temporada, los horarios especiales, los empleados supernumerarios para atender la demanda, etc. etc. etc.

Los Cristianos, s�lo hemos celebrado del Nacimiento de Nuestro Se�or. Le damos la bienvenida en nuestros corazones para marcar el inicio de una Vida Nueva, llena de Amor para dar a los dem�s y Esperanza en un futuro mejor.

La Iglesia nos invita a continuar la celebraci�n, recordando a los Santos Ni�os Inocentes, con la solemnidad de Santa Mar�a Madre de Dios, y en la fiesta de Epifan�a.

Para los Cristianos, �comienza la �poca Navide�a!

Mons. Rafael Urrutia

Un samaritano en el supermercado

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 25-12-2007

“�Puaj!”, pens�. “�C�mo es que nadie se ocupa de ese ni�o?” Deliberada y detenidamente pas� alrededor de �l, mirando al piso con desaprobaci�n. El chiquillo hab�a hecho un desastre en la entrada de la tienda donde entr� a comprar pan.

Le chorreaba helado de chocolate por los brazos, las rodillas y los pies. Tambi�n ten�a helado en la ropa. A su alrededor hab�a helado derretido en la ardiente acera. Trocitos de chocolate estaban adheridos a su pelito rubio.

Entr� y compr� el pan. No dejaba de observar al ni�o, molesta de ver c�mo se chorreaba de helado. �D�nde estaba su madre? �C�mo es que nadie se hac�a cargo de �l?

Una vocecilla en mi interior sugiri�: “�Por qu� no lo haces t�?”

Desech� la idea. Ten�a dos ni�os en casa y ya limpiaba a diario bastantes caritas sucias. �Como para encima tener que hacerme cargo de ese ni�o!

En ese momento entr� un repartidor a la tienda. Me di cuenta enseguida por su camisa de color rojo vivo. Tras entregar el producto, pidi� a la cajera una toalla de papel. Comprend� de inmediato para qu� la quer�a y me pes� no haberla pedido yo. Pens� en cu�ntas personas habr�an pasado junto al chiquillo y se habr�an limitado a mirarlo con ce�o fruncido.

El repartidor volvi� afuera. Se agach� y con suavidad, casi de manera juguetona, limpi� las manos y el rostro del ni�o. Mientras le hablaba amistosamente, el chiquillo prorrumpi� en una amplia y pegajosa sonrisa.

En realidad, el repartidor no limpi� a fondo al ni�o, como lo habr�a hecho una madre. Esta, probablemente, habr�a mojado la toalla y restregado con energ�a y concentraci�n. Me alegr� de que no hubiera sido una madre la que se detuvo a limpiar al ni�o.

El repartidor no le dio mayor importancia. Arroj� la toalla a la papelera, volvi� a su cami�n, se despidi� agitando la mano, toc� la bocina y se fue.

Al marcharme con el pan, mir� de nuevo al ni�o. Todav�a estaba un poco pegajoso, pero cuando me sonri�, le devolv� la sonrisa y le dije “hola”. Ese d�a adquir� en la panader�a mucho m�s que pan.

Marion Bond Westhist

�C�mo comenz� a celebrarse la Navidad?

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 24-12-2007

Uno podr�a pensar que si el nacimiento de alguien debiera haber quedado registrado, sin duda ser�a el nacimiento de Nuestro Salvador. Sin embargo, la verdad es que no es as�.

Los Evangelios no registran la fecha exacta del nacimiento de Nuestro Se�or. La raz�n probable de por qu� los evangelios no lo registran es que el enfoque de los Evangelios es el misterio de la Redenci�n-Pasi� n, Muerte y Resurrecci�n de Cristo. Probablemente por eso es que el Evangelio de San Marcos no incluye la historia del nacimiento, sino que comienza con el Bautismo del Se�or en el r�o Jord�n. La fecha de la muerte y resurrecci�n si est�n m�s registradas por el evento de la pascua jud�a.

La pregunta que muchos se har�an hoy, ser�a: Entonces �d�nde y c�mo comenz� esta festividad?

Antes de la legalizaci�n del cristianismo por el Emperador Constantino en el a�o 313, ninguna fecha universal de celebraci�n de Navidad est� registrada.

Los padres de la Iglesia Primitiva como Or�genes en el 255, Ireneo en el 202 y Tertuliano en el 220, no incluyeron la Navidad en la lista de fiestas y celebraciones de la Iglesia.

Los paganos Romanos acostumbraron reunirse en la colina donde actualmente est� el Vaticano para conmemorar el “Nacimiento del sol no conquistado” . Esta fiesta la celebraban en todo el imperio del d�a 25 de diciembre hasta el 6 de enero.

Los cristianos de esa �poca, ante el auge de esa fiesta que tomaba fuerza, decidieron contrarrestar tal actividad celebrando ellos el nacimiento de Jes�s y a partir del a�o 200 los cristianos comenzaron a celebrar, como una forma de contrarrestar tal paganismo, el honrar a Jes�s con el t�tulo de “Sol de Justicia”.

Muchos podr�an objetar que en ese caso es mejor no celebrar nada. Sin embargo, por qu� no rescatar la oportunidad de exaltar al Rey de Reyes.

Lo triste hoy, es ver c�mo la mayor�a de la gente ha convertido la festividad que comenz� en los cristianos del a�o 200, en una fiesta otra vez llena de paganismo y humanismo. Pero la Iglesia sigue llamada a exaltar en este tiempo, y durante todo el tiempo, la persona del Se�or Jes�s, como el �nico Redentor de la Humanidad.

Jes�s quiere hoy reinar en tu coraz�n. Dale el primer lugar en tu vida y ver�s un cambio radical en tu existencia.

�Apunta alto!

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 23-12-2007

Un maestro quer�a ense�arles una lecci�n especial a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres ex�menes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta.

A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, a�n cuando m�s de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.

Como los estudiantes no entend�an nada, el maestro les explic�: “Queridos alumnos: perm�tanme decirles que yo no estaba examinando su conocimiento sino su voluntad de apuntar a lo alto”.

Nuestra meta como seres humanos debe ser siempre apuntar a lo alto, no solamente en nuestros proyectos de vida tales como profesi�n, estudios, negocios etc., sino tambi�n fijarnos la meta en aquello que tiene a�n mas valor.

La bala de la boda

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 22-12-2007

Me hospedaba en un hotel de una localidad tur�stica. Mi esposa y yo salimos a caminar por la playa para disfrutar de la fresca brisa del atardecer. El sereno oleaje y las luces de una playa distante nos relajaban despu�s de un d�a de mucho traj�n.

Un estruendo de sirenas, voces desesperadas y gente que corr�a por el muelle interrumpi� la id�lica serenidad del momento. Recogieron a un joven en una camilla y lo introdujeron en una ambulancia, que se alej� a toda velocidad.

M�s tarde nos enteramos de que el joven era un turista que estaba en el muelle disfrutando del paisaje y la brisa marinos cuando recibi� el impacto de una bala que cay� del cielo. Era una bala que hab�an disparado en una boda que se celebraba en otro hotel de la playa. La bala le lleg� al cerebro, pero no toc� las partes m�s delicadas. De haber penetrado unos mil�metros m�s a uno u otro lado, con certeza no habr�a sobrevivido.

Los accidentes causados por balas perdidas, en muchos casos disparadas por diversi�n durante las bodas, son un grave problema en este pa�s. Se publican bandos, se aprueban leyes y se imponen multas, pero disparar armas de fuego en las bodas es una tradici�n que se resiste a morir.

Las palabras que decimos sin pensar son como balas perdidas. Aunque se hagan en son de broma, si son desconsideradas pueden tener mucho alcance y consecuencias perdurables. Un peque�o chisme puede arruinar una vida. En lugar de decir lo primero que se nos venga a la cabeza, conviene tener cuidado y pedir al Se�or que nos ilumine antes de disparar un comentario.

Curtis Peter Van Gorder