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El Brazalete M�gico

Exprimido en (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 30-12-2007



Abr� el peri�dico el otro d�a y me top� con un anuncio: “El brazalete del bienestar, del equilibrio y la salud. Una joya para hombre y mujer inspirada en las tradiciones orientales basadas en el universo del yin y del yang”.

Casi me quedo ciego al contemplarlo. Un poco m�s y lo recorto para pon�rmelo en la mu�eca. Pero se me fueron quitando las ganas despu�s de ver el precio. Para aliviar el susto te regalan un lujoso estuche acompa�ado del libro “Torques Hist�ricos”.

Ah� tienes la soluci�n para las jaquecas, los disgustos en casa, los ex�menes, las tristezas y desastres. �Qu� f�cil! S�lo hay que tomar el tel�fono y encargar uno bien sea en una joyer�a, bien en una farmacia.

Si con este brazalete se pudiera dar jaque mate a las fricciones familiares, a los odios, al vac�o interior no habr�a terrestre que no llevara uno en la mu�eca. En vez de ponerle el chupete al ni�o, le metemos un brazalete y todo arreglado. Ya, ya… �C�mo nos gusta so�ar!

�Acaso quienes van por la vida con dijes, tatuajes y brazaletes son m�s felices que los dem�s? Ser�a una enorme equivocaci�n confundir la felicidad con la posesi�n de objetos materiales.

Pero hay que reconocer que es m�s f�cil tener que ser. Te encontrar�s por ah� con muchos “hombres percha” como sol�a llamarles nuestro querido Mart�n Descalzo. Son eso, una percha. Unos d�as llena hasta doblarse: riquezas, lujos, honores, premios, cargos y responsabilidades. Y cuando pierden esto. �Qu� rid�culo! Pero si son…

No, no y no. A m� no me enga�an. Como dec�a Descalzo: “Ninguna felicidad es barata. Y hay que desconfiar de las que nos ofrecen a bajo precio, como nos alertamos cuando en el mercado nos ofrecen fruta o pescado casi regalados: seguro que est�n podridos o pasados”.

En esta �poca navide�a es importante recordar que los tesoros del esp�ritu no se compran con dinero. Se ganan a pulso con el trabajo constante, con la vida interior y la b�squeda de la fuente de felicidad: Dios. Mientras seamos peregrinos, la felicidad ser� simplemente una direcci�n, nunca una meta. El hombre m�s feliz es el que conserva m�s tiempo la felicidad, el que es feliz eternamente.

Exprime tu limonada