El desapego

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 18-06-2007

Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre fresco, siempre nuevo, siempre abierto a la creación de nuevas manifestaciones.

Sin la incertidumbre y sin lo desconocido, la vida es sólo una vil repetición de recuerdos gastados.

Nos convertimos en víctimas del pasado, y nuestro torturador de hoy es el yo que ha quedado de ayer.

Renunciemos a nuestro apego a lo conocido y adentrémonos en lo desconocido, así entraremos en el campo de todas las posibilidades.

La sabiduría de la incertidumbre jugará un importante papel en nuestro deseo de entrar en lo desconocido.

Esto significa que en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio; que experimentaremos la alegría de vivir: la magia, la celebración, el júbilo y el regocijo de nuestro propio espíritu.

Del libro “Las Siete Leyes Espirituales del Éxito”, Deepak Chopra

Sea usted perfecto

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 17-06-2007

La pequeña Lalita, de seis años de edad, fue a comprar un libro de ejercicios. La vendedora le mostró uno ligeramente manchado.

- No, por favor quiero uno mejor.

- ¿Qué quieres decir con uno mejor?

- Más perfecto -contestó.

Todos los hombres deben aspirar y luchar por ser perfectos. La meta de todo ser viviente es lograr la perfección completa de su vida y de sus virtudes.

¡Mirad las flores del campo ved cuán maravillosamente crecen! ¡Contemplad la alondra en el aire: cómo se remonta más y más hacia el cielo!

Es la Gracia santificante de Dios lo que nos permite iniciar nuestro desarrollo como hijos de Dios para que podamos realizar los designios de Jesucristo: “Sé perfecto, igual que tu Padre Celestial es perfecto”.

Una carta para ti

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 16-06-2007

Querido Hijo:

Recuerdo muy bien el día que te marchaste de mi lado, atravesando el velo para aventurarte a cumplir tu misión terrenal. Las lágrimas brotaron de mis ojos cuando vestí tu espíritu con una capa de Amor y te envié a la escuela.

Seguro es, hijo mío que mis pensamientos están en este momento contigo y lo estarán siempre, porque te Amo con todo mi corazón.

Conozco tu vida, lo bueno y lo malo, tus pareceres y desilusiones, como también tus esfuerzos sin recompensa, hasta tus mínimas frustraciones y tentaciones. Pero recuerda siempre que todo lo que tengo te pertenecerá, si solamente regresas al hogar. Por eso, hijo, cumple tus metas, que en ti he puesto un pedacito de cielo y también mis esperanzas.

Tienes dones y talentos, desarróllalos, úsalos, pero, lo más importante, no los guardes, compártelos con tus hermanos, ponlos a su servicio. Búscame en ti, porque un pedacito de Mí está morando en lo profundo de tu ser. Si me amas, ayuda a otros a comprender el propósito de la Vida, enséñales el camino que los conduce a Mí. No olvides que Servicio es Amor y el Amor es la base de mi Reino.

Te acercas a Mí cuando te arrepientes y te humillas. Sé paciente y esfuérzate por ser cada día mejor. Tienes debilidades dentro de ti y las conozco porque he sido Yo quién las ha puesto. No prejuzgues, lo he hecho porque mi Amor por ti no tiene fin y de ese modo tu humildad se acrecentará.

La alegría y la esperanza deben estar siempre en tu vida. No permitas que las cadenas del desaliento te atrapen. En los momentos difíciles, acude a Mí, no te apartes de Mí.

Querido hijo mío, evita las contiendas, siembra la Paz donde vayas. Me duele pensar que de tu corazón puede brotar la ira.

Si pudieras ver lo que he preparado con tanto Amor, defenderías tu cuerpo contra las cosas que te alejan de Mí. Hieres mi corazón cuando te dejas dominar. Tú, mi fiel hijo, eres mi esperanza. Por medio de ti harás mi obra proseguir. No queda mucho tiempo y tienes mucho que hacer; es mi ruego que no demores. ¡Empieza ahora! Lleva a cabo la misión que te encomendé cuando estabas en mi presencia. Sé diligente en mi obra y heredarás mi Reino.

Nunca estoy demasiado ocupado, o tan lejos para no escucharte. ¿No sabes cuánto ansío escucharte? ¡Cómo me encanta hablar contigo! Tengo tanto para contarte… ¡Comunícate conmigo! ¡Ora! ¡Llama! Soy tu amigo. Si te ríes, ríete conmigo; si llorás, secaré tus lagrimas y en Mí encontraras consuelo y las respuestas que buscas.

Me gustaría abrazarte, pero soy paciente y espero hasta que llegue ese ansiado momento. Te dejo mi Paz, mi Amor, mi Bendición y la certeza de que nunca te abandonaré porque te Amo y confío en tu regreso a Mí.

Con mucho Amor, quien te espera,

Tu Padre Celestial

Vence al mal con el bien

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 15-06-2007

Aprende a pensar y a sentir por los otros, a proceder con los otros como quisieras que procedieran contigo.

Aprende a comprender y a entrar completamente en sus vidas y en sus corazones, derramando amor y comprensión hacia ellos, y por eso eliminando toda crítica, todo juicio o condenación.

Comprende que el amor transforma y transmuta todo odio y amargura, y que la comprensión abre completamente los corazones que han estado cerrados y han permanecido fríos y sin respuesta.

Pon en práctica en tu vida aquellas palabras: “No resistas al mal sino que vence al mal con el bien”. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero hasta que lo hagas y lo vivas, no podrás tener paz y buena voluntad hacia toda la humanidad.

Esas palabras han sido oídas, leídas y predicadas por años, pero no han sido vividas, y es por eso que hay guerras, destrucción, maldad y odio en el mundo. Continuará hasta que la humanidad aprenda a vivir la vida y no sólo hablar de ella, hasta que aprenda a hacer que estas palabras maravillosas vivan y vibren en la vida cotidiana.

Del libro “Abriendo las puertas de tu interior”, de Eileen Caddy

Oración por tus enemigos

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 14-06-2007

Padre bueno, ahora que Tú me muestras tu amor, quiero pedirte por mis enemigos, y por aquellos que me ultrajaron y dañaron. Ten compasión de ellos. Yo, desde mi más profundo dolor, los perdono de todo corazón y te ruego por la salvación de sus almas.

Te ruego, Señor, que toda secuela de dolor y resentimiento, Tú me la quites. Hoy renuncio al odio y al rencor, al resentimiento y a la desdicha, y te pongo en ese lugar que queda vacío, porque Tú llenas todo mi ser. Te recibo en mi corazón como el Dios sanador de mi Espíritu, de mi Alma y de mi Cuerpo.

Amén