Somos injustos con el diablo

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 21-05-2007

Un día el Diablo le dijo a Dios…

“¿Qué es esto? ¡Qué injusto! Haga lo que haga la gente, siempre que ocurre algo malo me echan la culpa a mí. ¿Qué culpa tengo yo? ¡Soy inocente! Mira, te mostraré cómo me culpan por todo”.

Había un fuerte carnero sujeto a una cuerda, que a su vez, estaba atada a una estaca. El Diablo aflojó la estaca y dijo: “Esto es todo lo que voy a hacer”.

El carnero dio un tirón y arrancó la estaca del suelo. La puerta de la casa de su propietario estaba abierta y, en la entrada, había un hermoso espejo, enorme y antiguo. El carnero vio su reflejo en el espejo, agachó la cabeza y atacó. La luna quedó destrozada.

La dueña de la casa corrió escaleras abajo y vio su hermoso espejo, que había estado en la familia durante años, completamente destrozado. Enfurecida, les gritó a los sirvientes: “¡Cortadle la cabeza a ese carnero! ¡Matadlo!”. Así que los sirvientes mataron al animal.

Pero aquel carnero era una bestia especialmente querida de su marido, a la que le había dado de comer de su mano cuando era pequeño. Así que al llegar a casa halló a su hermoso carnero muerto. “¿Quién le ha matado? ¿Quién ha podido hacer algo tan terrible?”.

Su mujer gritó: “Yo maté a tu carnero. Lo hice porque había destrozado ese espejo tan hermoso que me habían legado mis padres”.

El marido, airado, replicó: “En ese caso, me divorcio de ti”.

Los chismosos del vecindario le dijeron a los hermanos de la mujer que su marido iba a divorciarse de ella por causa del carnero que había matado.

Los hermanos se pusieron furiosos. Reunieron a sus parientes y salieron por el marido, armados con fusiles y espadas.

El marido oyó que venían y llamó a sus propios parientes a defenderle. Las dos familias comenzaron una disputa en la que se quemaron muchas casas y murieron muchas personas.

El Diablo dijo: “¿Ves? ¿Qué he hecho yo? Tan sólo mover la estaca. ¿Por qué voy a ser responsable de todas las cosas terribles que se hicieron los unos a los otros? Yo tan sólo aflojé un poquito la estaca”.

Vigila tu estaca.

(Cuento de la tradición Sufí)

Agridulce

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 20-05-2007

Dice un viejo refrán: “Ni tanto que queme al Santo, ni tan poco que no lo alumbre”.

Lo que hace más intensa y emocionante la vida, es el sabor agridulce que tiene: los momentos de gozo y paz que nos regala, así como los retos, tropiezos y laberintos que a veces nos deparan.

Demasiado dulce, enferma y hastía; mucha agua, ahoga la plantita; las multitudes suelen asfixiar; es necesario a veces experimentar desierto y la soledad, regalarnos la oportunidad de extrañar, para así aprender a valorar, soñar un poco, anhelar.

El facilismo y la comodidad, atrofian nuestras fuerzas, nos debilitan las alas a la hora de querer volar más alto. Hay quienes se van al otro extremo, les gusta caminar sobre espinas, aislarse del mundo, compadecerse de sí mismos, culparse de todo lo que pasa a su alrededor, sentirse siempre perseguidos o convertirse en perseguidores.

Por algo existen el día y la noche, lo blanco y lo negro, lo mucho y lo poco, lo grande y lo pequeño; para mantener el equilibrio y la diversidad, que todo lo que busques y necesites, en el mundo lo encontrarás, Dios dejó un toque de su perfección en cada ser, cosa o criatura que supo crear.

No te rindas en el intento, mucho menos en cualquier tropiezo; cada nuevo día trae consigo otra oportunidad, hay que guardar siempre la esperanza de lo que vendrá; ponerle sabor a la vida con una pizca de azúcar o de sal, disfrutar de esa sensación agridulce que nos enseña a reír y llorar, a enojarnos de vez en cuando, sentir a veces miedo o soledad; no perder nunca la fe y la paz, que nos mantiene con la mirada en el cielo, sin despegar los pies de la tierra.

La vida es un salpicón de emociones, en la cual se nos permite disfrutar de todo un poco, no nos quedemos estancados, menos cuando sintamos que nada tiene solución, o que todas nuestras metas las hemos logrado; el pasado no volverá, el futuro nadie lo tiene garantizado; lo único seguro es que Dios nos lleva de la mano, de Él venimos y hacia Él vamos; ésa es nuestra realidad.

Kary Rojas

El elefante y la alondra

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 19-05-2007

El elefante y la alondra eran amigos. La alondra le señalaba al elefante los rincones más sombreados de la selva, y el elefante protegía con su presencia nocturna el nido de la alondra de serpientes voraces y ardillas rapaces.

Un día, el elefante le dijo a la alondra que le tenía envidia por poder volar. ¡Cuánto le gustaría remontarse por los aires, ver la tierra desde las alturas, llegar a cualquier sitio en cualquier momento! Pero con su peso… ¡era imposible!

La alondra le dijo que era muy fácil. Se quitó con el pico una pluma de la cola y le dijo: “Aprieta fuerte esta pluma en la boca, y agita rápidamente las orejas arriba y abajo”.

El elefante hizo lo que la alondra le había dicho. Apretó con fuerza la pluma en la boca para que no se le fuese y comenzó a agitar sus grandes orejas arriba y abajo con toda su energía. Poco a poco noto que se levantaba, despegaba, se sostenía en el aire y podía ir donde quisiese por los aires con toda facilidad.

Vio la tierra desde las alturas, vio los animales y los hombres, cruzó por lo alto el río profundo que había marcado el límite de su territorio, exploró paisajes desconocidos, y volvió al fin, feliz y contento a aterrizar al sitio donde había dejado a la alondra.

“No sabes cuánto te agradezco esta pluma milagrosa”, le dijo, y se la guardó cuidadosamente detrás de la oreja para volver a usarla en cuanto quisiera volar otra vez.

La alondra le contestó: “Oh, esa pluma. La verdad es que no vale nada. Se me iba a caer de todos modos, y era inútil… Pero tenía que darte algo para que creyeras, y se me ocurrió eso. Lo que te hizo volar fue lo bien que agitaste las orejas”.

Sueños

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 18-05-2007

En la vida todo comienza con un sueño, y eso no es malo, lo malo es lo que soñamos.

Soñamos en ser felices sin sufrir…
Soñamos en ser ricos sin trabajar…
Soñamos en ser inteligentes sin estudiar…
Soñamos en viajar sin comprar boleto…
Soñamos en ganar sin competir…
Soñamos en llegar sin comenzar…
Soñamos en vivir sin morir…
Soñamos en nosotros y no en los demás…
Soñamos en amar sin sufrir…

Pero el mayor error en nuestras vidas es que soñamos en vivir, pero sin Jesús, sin saber que si tenemos a Jesús en nuestras vidas tendremos felicidad, trabajo, sabiduría, viajes, victorias, metas, amor, etc.

Así que sueña pensando en Dios y todo se te habrá dado.

Limonada # 40

Exprimido en: (Limonadas) por Pepe Barrascout Ortiz el 18-05-2007

Hay 10 tipos de personas, las que saben binario y las que no.
Anónimo

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