Vivirá Eternamente con Sus Hijos

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 26-01-2007

El mayor gozo que puede tener un creyente en este mundo es el de disfrutar de unos momentos de comunión ininterrumpida con el Padre Celestial. Pero en el cielo tendremos comunión perfecta con Él, donde las congregaciones no se dispersarán ni finalizarán los sábados. Así siempre estaremos con el Señor.

Amigo mío, éste es el Dios por quien debes vivir.

Él es el Dios a quien debes conocer, poderoso y bueno, amante y misericordioso. Él te ofrece lo mejor aquí, pero si rehúsas aceptar sus ofertas, Él será tu juez en la Eternidad. ¿Estás listo para hacer frente a aquel día? ¿Estás preparado para encontrarte con Dios y rendirle cuentas de tu vida?

El Dr. Wilbur Chapman fue pastor de una gran iglesia de Filadelfia. Cierto domingo, después del servicio, uno de los dirigentes de la iglesia le dijo: “Dr. Chapman, ¡cuánto desearía que usted gozase de una salud como la mía! Nunca me quejo por dolor alguno, nunca necesito de los servicios de un médico, ni jamás tomo medicinas.” Tres semanas más tarde sonó el teléfono del Dr. Chapman muy temprano por la mañana. Lo llamaban de la casa de este individuo. Cuando llegó allí el Dr. Chapman, la hija del señor ya mencionado le hizo pasar, llorando en tal forma que parecía que su corazón se despedazaba. Ella dijo: “Esta mañana mi padre me despertó y me pidió que nos encontráramos dentro de quince minutos en el comedor. Fui allí y lo esperé, pero no llegó. Subí a su cuarto y allí lo hallé. Estaba sentado en su silla favorita, con el periódico en sus manos pero con la cabeza inclinada sobre su pecho. Su alma había volado para estar con Dios.” Nunca había padecido un dolor, no había tenido una queja, ni había necesitado de un médico, Y sin embargo, en el breve transcurso de quince minutos había salido de un mundo para entrar en otro.

¿Estás listo para cuando te llegue esa hora? Hay una sola manera mediante la cual puedes prepararte: acércate a Dios por medio de Cristo Jesús, su unigénito Hijo, y todo quedará listo para siempre.

Herschel Ford

Limonada # 24

Exprimido en: (Limonadas) por Pepe Barrascout Ortiz el 26-01-2007

A medio mundo le gustan los perros; y hasta el día de hoy nadie sabe qué quiere decir guau.
Mafalda

Libros

Como llenar un colador con agua

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 25-01-2007

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle. El objetivo era darse cuenta de que la vida divina está presente en todo.

“Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua.”

El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.

El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración.

“Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo. ¡Llenar un colador con agua! ¿Cómo? Eso es lo que ocurre, ¿no?. Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa, y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.”

Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían… buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.

Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. Él le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.

“¡Muéstrame cómo llenas un colador con agua!”, le dijo el maestro.

Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón. El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.

“Con la práctica espiritual es lo mismo.”, dijo el maestro. “Mientras uno permanece de pie en la roca del Yo e intenta llenarla con cucharadas de conciencia divina. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida divina.”

“Entonces, ¿cómo se hace?”, preguntó la mujer.

El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.

“Ahora está lleno de agua, y así permanecerá.”, dijo el maestro. “Ese es el modo de llenar un colador con agua, y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida divina en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida divina.”

La energía

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 24-01-2007

O haces que tu energía sea creativa, o se volverá amarga y se hará destructiva. La energía es algo peligroso: si la tienes, debes usarla creativamente porque, de otro modo, tarde o temprano te darás cuenta de que se ha vuelto destructiva.

Por tanto, encuentra algo -cualquier cosa que te guste- y pon tu energía en ella.

Si quieres, puedes ponerla en la pintura; o si lo prefieres, en la danza y en el canto; o si quieres tocar un instrumento… Lo que quieras, encuentra la manera de poder perderte completamente. Si puedes perderte tocando la guitarra, ¡bien! En los momentos en que te pierdes, tu energía se libera de manera creativa.

Si no puedes perderte en la pintura, en la canción, en la danza, tocando la guitarra o la flauta, entonces encontrarás otras maneras más bajas de perderte: ira, furia, agresión; éstas son las maneras bajas de perderse.

Compañero de oración

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 23-01-2007

Mi hijo Brian había estado luchando durante varias horas para reparar las cañerías en su baño. Por mucho que lo intentaba, nada le daba resultado. Su hijo de cuatro años lo había estado observando pues quería ayudar, pero no sabía qué hacer. Brian estaba a punto de probar una cosa más, pero antes de hacerlo, miró a su hijo y le dijo: “Por favor, ora.”

El niño no sabía qué decir, por lo que empezó con las peticiones que acostumbraba a hacer por las noches: “Señor, bendice a papi, bendice a mami, bendice a Sarah, bendice a Julia. Amén.” Brian trató una vez más de arreglar el problema y lo consiguió.

A menudo nos sentimos como ese niño: no sabemos qué decir. Pero aún así acudimos al Señor con nuestra necesidad porque nuestra confianza radica, no en nosotros ni en nuestra intercesión, sino en el Espíritu Santo. Él escucha y conoce nuestros corazones, pero también escucha y conoce el corazón de Dios el Padre. George MacDonald escribió: “Padre, … mira en lo profundo, más profundo, en mi corazón, y allí, más allá de lo que yo sé, lee Tú la oración.”

El Espíritu de Dios toma nuestras oraciones inadecuadas, pone en ellas la voluntad de Dios, y las convierte en peticiones significativas (Romanos 8:26). Aunque puede que no recibamos lo que pensábamos que queríamos, recibiremos lo mejor de Dios, porque nuestro compañero de oración conoce nuestras necesidades más profundas.

(Desconozco su autor)