Del Regalo

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 28-12-2006

Miie Tamaki resolvió dejar que todo lo que hacía (era economista) para dedicarse a la pintura. Durante años buscó un maestro adecuado, hasta que encontró una mujer especialista en miniaturas que vivía en el Tibet. Miie dejó Japón y fue para las montañas tibetanas, a aprender lo que precisaba. Pasó a vivir con la profesora, que era extremadamente pobre.

Al final del primer año, Miie volvió al Japón por algunos días, y volvió al Tibet con un auto lleno de regalos. Cuando la profesora vio esto, comenzó a llorar, y pidió que Miie no volviera más a su casa, diciendo:

“Antes, nuestra relación era de igualdad y amor. Tú tenías techo, comida y pinturas. Ahora, al traerme estos regalos, estableces una diferencia social entre nosotros. Si existe esta diferencia, no puede existir comprensión y entrega.”

Del libro “Maktub”, de Paulo Coelho.

La Carrera

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 27-12-2006

En 1992, los Juegos Olímpicos de verano se celebraron en Barcelona, España. Uno de los corredores de la carrera de 400 metros planos era un atleta inglés llamado Derek Redmond. Había entrenado durante años para competir en las Olimpíadas.

Pero mientras corría a toda velocidad bajo un calor moderado, de repente se lastimó el tendón de la corva y se desplomó a la pista con mucho dolor.

Decidido a seguir, Derek logró ponerse de pie. Iba cojeando hacia la meta cuando su padre descendió por la pared y saltó a la pista. Antes de que nadie pudiera detenerlo, Jim Redmond llegó a donde estaba su hijo. El joven corredor se apoyó sobre el hombro de su padre al tiempo que se tambaleaba para terminar la carrera. Toda la multitud se puso de pie y vitoreó a los dos hombres. Cuando cruzaron la meta, fue como si el corredor, su padre y los espectadores lo hubieran logrado juntos.

Así es tu vida, como una carrera. Persevera hasta el fin, siguiendo el ejemplo de aquellos que han ido antes tú. Necesitarás todo el vigor espiritual para terminarla, pero no corres la carrera solo: tu Padre Celestial te ayuda a llegar a la meta.

El nudo

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 26-12-2006

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sabana que lo cubría. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo. Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad. Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aunque ese gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.

¿Porqué te quejas?

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 25-12-2006

Si llevas las velas recogidas, ¿por qué te quejas de no tener un buen viento que te impulse?

Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se contagien con tu verdad?

Si te sientas en la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre a medio camino?

Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?

Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas de no poder cicatrizarla?

Si lo que trasmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de quedarte cada día más solo?

Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de que el oleaje te pase por alto y barra contigo?

Si a la hora de conocer y servir a Dios te apartas de Él, ¿por qué te quejas cuando te suelta la mano?

Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme, ¿por qué te quejas si no has sabido vivir?

No abres surcos, y anhelas siembra.
No nutres raíces, y deseas tronco.
No pasas savia, y ansías frutos.
No te haces maduro, jugoso y sazonado, y sueñas con que todo te florezca.
No andan tus pies, y quieres huellas.
No trabajan tus manos, y quieres obras.
No abres los ojos a la vida, y quieres luz.

¿Por qué pides, si no sabes dar?

¿Por qué reclamas, si nada te sirve?

¿Por qué, si cierras los ojos ante el dolor que pasa a tu lado y cierras la voluntad ante los compromisos de tu tiempo, le tienes tanto miedo a tu propio vacío?

¿Por qué, si obras con egoísmo, vives con aturdimiento y rezas con indiferencia, le tienes tanto miedo a tu propio abismo?

¿Por qué, si rechazas la luz de Dios y vives apagando las estrellas, le tienes tanto miedo a tu propia oscuridad?

¿Por qué te quejas? ¿Por qué?

Hoy me topé con Dios

Exprimido en: (General) por Pepe Barrascout Ortiz el 24-12-2006

En el ruido de los vientos.

En el trinar de las aves.

En el ruido constante de la ciudad.

En el amigo que me acompaña y me saluda.

En la gente que camina aprisa a su faena.

En el saludo atento y respetuoso de mi jefe.

En el apretón de manos de mi compañero de trabajo.

En el escuchar la alegría de la gente que trabaja.

En el que trabaja con conciencia y dignidad.

En la sonrisa amable de una dama.

En el plato repleto de alimento.

En el momento preciso de iniciar las labores del día.

En el momento preciso de terminar la jornada diaria.

En la persona desconocida que me saluda por la calle.

En la tierna voz de los niños.

En el sollozo de un recién nacido.

En el atardecer y anochecer del día.

En el llegar a casa y ver la televisión junto a la familia.

En el ser amable ante una mirada de dureza.

En el aceptar a los demás con sus indiferencias.

En el sonreír en lugar de experimentar el odio y la venganza.

En el aceptarse a sí mismo tal y como se es y sin presunciones.

En el vivir para servir aunque nunca sea reconocido.

En el sentir en todos los ambientes Su presencia.

¡De verdad que hoy me topé con Dios!